Una de las características principales del método UP 2 KIDS es el diseño de sus aulas. Pensado como espacios de juego diáfanos sin las tradicionales filas de mesas y sillas. Una innovación pedagógica que no es exclusiva nuestra, pero sí que va en la línea de las tendencias educativas más modernas que empiezan a hacerse un hueco en el sistema educativo tradicional.

Si tenemos un modelo educativo donde el alumno es el protagonista y la acción básica es aprender haciendo, tenemos que rediseñar el aula porque la distribución del espacio y el mobiliario condicionan las posibilidades metodológicas y marcan las actitudes y aproximaciones cotidianas de alumnos y educadores. Los nuevos espacios favorecen la acción, la interacción, la convivencia y el trabajo cooperativo”, explica el arquitecto de Jesuitas Educación, Borja Sebastián, en un reportaje en el Diari Ara.

Tenemos que conseguir que sean los aprendizajes los que condicionen los espacios, y no al revés, como ha pasado hasta ahora”, expone Laura Campo, coordinadora de Hack the School, un proyecto impulsado por la Fundación Jaume Bofill en el Diari de l’Educació.

Estas dos entidades están dentro de una corriente educativa que empezó siendo muy minoritaria, que está ganando adeptos entre el profesorado, que quiere dar un vuelco al sistema educativo actual. Se llaman Escola Nova 21 y, a parte de todas las propuestas educativas generales, sus propuestas en referencia a como hay que repensar las aulas tradicionales, conectan mucho con nuestra filosofía.

El diseño actual de una gran mayoría de aulas está pensado para una escuela en la cual los niños son receptores pasivos de información. Tienen que ser hechas para posibilitar el trabajo cooperativo, la exploración, la acción, la curiosidad y el descubrimiento, y tienen que ser espacios agradables que inviten a formar parte de ellas”, afirma Eduard Vallory, presidente del Centro Unesco de Cataluña y director de Escola Nova 21.

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